11 de julio de 2010

TRES...

Y resulta que todo es un mar de dudas, que cualquier decisión es complicada, no por lo que pueda conllevar, sino por lo que puede excluir, no por lo que me dé, sino por lo que me deje de dar…maldita sea, que desdicha la de preocuparse no por lo que uno puede ganar sino por lo que uno acaba por perder…
Y lejos, y luego más lejos, y finalmente, lejísimo. No es que no quiera realizar el esfuerzo, es que el elegir me complica las cosas y el ponerme a recorrer alguno de los caminos ya me muestra que es una batalla perdida cuando se entra en ella sin esperanzas de ganarla, como es mi caso…
Tengo tantas ganas de aquello que necesito y tantas escasas oportunidades para conseguirlo que soy un niño con ganas de caramelos en una tienda de chucherías, mis ganas me impiden actuar, es curiosa la paradoja de que la voluntad de llevarlo todo adelante me impide llevar nada…
Y toca elegir, y centrarme, porque no se puede caminar por tres sitios diferentes, ni vivir tres vidas diferentes, ni sentir todo lo que a uno le gustaría, y además, dispersarse reduce la intensidad de las cosas, y no estoy en la edad de sentir levemente, eso sin duda…
Pi, trois, tres…

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