9 de enero de 2011

Muñeca

Siempre tan callada, como me recuerdas a la muñeca que me robó el corazón, hecha de suave pasión, de trozos de tela, de blando algodón...como no volver a ser un niño pequeño, cuando tus ojos son lo que son...
Esos dos enormes ojos redondos del color de las hojas a principios de otoño...Me resultan tan familiares, tan cercanos...
Color caramelo, decir suave sería quedarme corto, decir bonito sería no hacer justicia, podría contar cada cabello y no llegar hasta diez sin derretirme, sin resistirme a oler de nuevo esa colonia de bebé...
Te susurraré algo antes de irme a dormir...dicen los adultos que las muñecas no tienen corazón, ¿sabes qué les digo yo? Que ellos solo podrían escucharlo si te abrazasen una noche de lluvia...a tu lado, el miedo se hace pequeño, y tú, tú te haces grande, tal y como eres...

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