8 de febrero de 2010

Y DARWIN TROPEZÓ...


¿Qué pasaría si Darwin, cien años después, levantase la cabeza y viese el mundo en el que vivimos? Lo consideraría una broma macabra de un destino satírico. El que creyó en el cambio, en la evolución, y supongo que a una evolución a mejor, al menos biológicamente hablando.
Vivimos en una sociedad irreal para aquellos que puedan todavía creer en una vida ideal. Parémonos a pensar, ¿cuál el sentido de este mundo? El dinero, ¿cuál es la cualidad por excelencia? La avaricia de esta humanidad deshumanizada. ¿A qué huele este mundo? A hipocresía, a rosas y azahar, que para los ojos de la humanidad parecen ser monedas y billetes. ¿Cuál es el mayor defecto de una persona que aspire a ser alguien? La honestidad, mezclada con mesura junto a la lealtad y la sensatez, que para este mundo no son más que meras palabras ligadas a la estupidez insensata.
¡Por Dios! (suponiendo que este exista, por supuesto), que mundo me ha tocado vivir, me rodean espejos malsanos, todo lo que me pueda rodear y ayudar no es más que una tergiversación de lo realmente bueno. ¿Ya no se puede ser honrado sin morir en el intento? Ojala que si, porque al menos para esperanza de algunos, todavía existen ideales morales, perdidos en tierras yermas, pero no del todo desaparecidos. De esa esperanza se ha vivido desde hace siglos, la cultura siempre ha sido la misma, igual de terrible, de maldita, de mentirosa, pero siempre ha existido una parte que si defendía algo por lo que realmente vale la pena vivir. ¿Pero cuál es el problema? Que desde hace unos decenios nos creemos tan evolucionados, tan perfectos, que no nos damos cuenta de que somos los seres más imperfectos que existen. En el siglo XII, época ruin y despreciable donde las haya, al menos sabían que las cosas estaban mal, ya ni eso. Si Darwin levantase la cabeza…tristemente daría con la cabeza en la madera, así como dio con una teoría teóricamente real, realmente teórica, y tristemente vivida.
¿Cómo solucionar esto? Reflexionen, en el fondo de sus entrañas (porque no somos más que animales) verán una luz, tal vez la verdad, quizá la honestidad, puede que lo sensato, o incluso el mismísimo bien perdido, y cuando la encuentren, atrévanse con ella a iluminar su mundo, que tras ello, verán los tristemente equivocado que estaba Darwin al hablar de evolución en una especie que lleva miles de año equivocándose.

No hay comentarios:

Publicar un comentario