1 de febrero de 2013

Calíope

Mira, palabra a palabra, va a ser muy breve, apenas un pinchazo. ¿Vale?
A ver, cara de tomate avergonzado, dedos encogidos de asustado y espalda encogida. Tar-ta-ta-mudean mis tobillos. Me vas a hacer tropezar.
Ver-te. Dos sílabas, un mundo, la complicación intrínseca de lo mucho que supone. Hablar, reir, maquinar, ¿almorzar quizás? Escuchar música, intentar bailar. Busca verbos, que nos pondremos a probar.
¿Y luego? De noche al sofá. Hazlo fácil, ríete con la sencillez de un crío que escucha por primera vez como su madre escucha como dice "papá". Ves que cosa tan sencilla...pues más grande, más maravillosa resulta si la escuchas lo suficientemente cerca.
¿Dormir? No, no, amiga, ya no me hace falta dormir para soñar. Mejor soñar despierto, mejor dedos enredando el pelo. ¿Apetece? Venga, reconócelo. Una parte de ti quiere gritar sí con total sinceridad.
Pues eso. Hoy certeza, mañana, quizás.

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