10 de enero de 2012

Rosquillos

¡Rosquillos! ¿Hay alguna palabra menos romántica? Seguro que si, pero es que yo ahora tengo hambre, es de noche y tengo a mi izquierda un buen puñado de ellos, y claro, se mezcla el hambre con las ganas de comer, y me enamoro de la sola idea de comerme unos rosquillos...la gente hace especial a la gente, y no la gente especial hace a la gente especial como se cree... En última instancia, el ser especial no es algo innato, es algo que te viene dado por aquel que te mira...
Dice esto alguien que se cree especial...Como todos los demás, ¡qué verdad!
Me falta sensibilidad para mirar, un poco de tacto para oler y algo de ojo a la hora de elegir cuando piropear, pero lo compenso con la capacidad innata de hacerte sonreir, sé que esa es mi virtud, ¿verdad?
Y luego está otra realidad, otra cosa que no me puedes negar...te apetecen rosquillos...te apetece másticar, probar eso que sabes que has probado mil veces y que mil veces probarás...el crujir de los rosquillos me recuerda a...uhmm, ahh...uhmm, pues eso, que se me hace de noche, que tengo hambre, así que ve pensando qué quieres para desayunar.

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