19 de julio de 2011

Como un estornudo

Inevitable cerrar los ojos cuando estoy a tu lado, tumbado en el cesped, para simplemente escucharte respirar. Como un estornudo, pues igual.
Cogerte de la mano para que mis sueños se hagan realidad, para no volver a dudar si realmente debo o no debo hacerlo. Quiero hacer lo difícil sencillo, y disfrutar lo sencillo como si fuese algo difícil de alcanzar, hacer ese mundo que imaginamos. Pues eso, ilusionarme y tal.
No te voy a mandar 10 mensajes tontorrones al día, no se me da bien preparar cenas románticas por San Valentín (sé que me dices que no te gusta pero te encanta), ni tampoco puedo regalarte nada que se salga de mi mísero presupuesto. No me gusta ir al cine si no es para ver una película en condiciones o de acción(a tontear a casa, ¿no crees?). Tampoco soy el típico que hace las cosas típicas que tanto reprochais las chicas en petit comité y luego pediis como deseo a vuestra almohada. 
No sale de mí ser así, ni idea, ni blandito, ni adorable, ni siquiera se me da bien escuchar, porque estoy encantado de conocerme.
Pero bueno, reconozco mis defectos, y creo que tengo una virtud. 
Estoy loco, loquísimo por tí. No te pido que me perdones lo demás, simplemente que me des la oportunidad de hacerte disfrutar.

17 de julio de 2011

No creas tan rápidamente

No te creas que esto es tan secillo como empezar a escribir y luego empezar a leer y luego no respirar porque no se puede parar por ausencia de paradas de autobús camino de la estación de tren.
Respira.
Las locuras que uno hace por amor son similares a la fuerza de voluntad que pone cualquier loco en no respirar el máximo tiempo posible porque se ha dado cuenta de que si respiras mientras piensas es bastante más complicado llevar el ritmo del proceso respiratorio.
Respira de nuevo.
Estás loca y lo sabemos tú y yo porque desde el momento en que nos vimos actuamos como actuarían los locos que realmente actúan antes de pensar y esas cosas que nadie entiende si las mira desde fuera.
Respira por última vez.
Ahora cerrarás los ojos y te mentiré diciendo que los cierres porque si así hicieses no podrías leer esto y todo carecería de sentido pero como estamos locos locos locos e incluso un poco tontos nos quedaremos mirando hacia allá y hacia acá y luego hacia tus ojos y los míos y llegado el momento dejaremos de respirar pero será por algo bien distinto que la lectura.
Será porque para respirar el otro tenga que separarse de todo lo demás.