29 de julio de 2010

150 palabras

Sobran y son insuficientes. Elegidas y al azar, como las decisiones. Es complicado encerrar un sentimiento en palabras, son muchas o pocas. ¿Por qué? Porque nadie puede describir lo que siente la primera vez que besa a alguien apasionadamente.
La palabra puede contarte una historia, pero no puede describirte el alma de esa historia, lo que de verdad importa debes sentirlo o imaginarlo tú mismo, por eso estas palabras no tiene ningún valor si no eres capaz de imaginar que son mucho más que ciento cincuenta palabras.
Si consigues ver más allá de la lengua, la lengua puede llevarte más lejos que tus ojos, si le das un significado propio a lo que escriben otros habrás conseguido lo más difícil, empezar a vivir otra vida, que es la mayor meta de la palabra. Enseñarnos que hay muchas vidas que vivir además de la propia. Yo creo en ello, ¿crees tú?

28 de julio de 2010

Cómo si el título importase...

Nunca ha sido así...pero....y sí...puede qué...siempre fue el tiempo el juez...motivos para creer no faltan...motivos para dudar me sobran...conclusiones inconclusas siempre...
No me da la gana de hablar claro, no me da la gana de contar nada, no me da la gana de escribir pensando, no me da la gana de escribir sintiendo, no me da la gana de hacer otra cosa que no sea escuchar música y escribir a su ritmo, no me da la gana de ser bueno, no me da la gana de pensar en nadie que no sea en mí, pero...¿me das las ganas? Porque necesito sacarlas de algún sitio...
Realmente no ando perdido, es más, nunca tuve las cosas tan claras, o eso creo a ratos, el resto de los ratos pienso que jamás he estado tan equivocado en el camino que debería tomar o que ya he tomado, vete tú a saber, nunca conocí bien las señales que servían para encontrar el camino a la felicidad, probablemente porque nunca existieron.
Miento más que nunca, y eso que nunca he tenido tantas ganas de no engañarme, de decir la verdad a quién me la pregunte, a mí mismo, pero resulta que no soy capaz, que tengo tan turbia la cabeza que no soy capaz de hacer otra cosa que asfixiarme si me da por mirar dentro, cosas de la vida, ¿no? 
Vayamos a Sevilla, es una buena manera de escapar, de huir, justo a donde más bulla y estrés puede haber es donde necesito estar para estar a mis anchas, bendita contradicción...
Cambiar de aires no, necesito mucho más, necesito cambiar no el aire que respiro, sino lo que respiro, respirar algo así como...no sé, algo que no se puede tocar pero que no es aire, algo que no sabe a nada pero que está grabadísimo en cada uno de mis sentidos, necesito respirar veneno que mate dudas, y aire que sepa a preguntas y respuestas nada normales...No sé si me entiendes en este cuento que te cuento, porque si eres capaz de hacerlo, ayúdame, que yo estoy tan perdido que lo único que sé es que lo que necesito saber está dentro de mí...y no quiero verlo