2 de febrero de 2013

Casi bipolar

Risa. Reir siempre. Entrecejo fruncido. Nunca me disgusto esa expresión, es tan literaria y al tiempo tan literal. Escribir y sentirte bien. Trabajar, que agotador. Mas no es mal sabor.
Inventar, diseñar un buen plan, trazar, tararear y ver música. ¿Imaginar algo? Veamos, un espejo, decenas de perchas y un par de horas en que perder el tiempo de dulce manera.
Mirarte, sonreir. ¡Qué ricura! ¿Y quién me ve mal? ¿Me importa? ¿No me importa? Realmente...me da igual. Estar sola es lo que dicen que está mal, pero claro, hay tantas cosas que de fuera me quieren soplar...
Pues realmente, me afectan los golpes, es cuestión de humanidad, pero luego lo pienso y no solo me da igual, me gusta, es una buena señal.
No pienso dejar mi mundo indiferente, porque eso si que sería fatal.
Es todo tan imperfecto, como si hoy mejor no haberse escapado de la cama, pero realmente, un día es un día, vivido como el que más. ¿Mañana? Mañana, el tiempo dirá.

No hay nada oculto que no vaya a ser revelado

"No hay nada oculto que no vaya a ser revelado".
Las malas compañías son las mejores, ya lo decía el bueno de Sabina, y sabía de lo que hablaba. Supongo, quizás, ¿dudo? Que va. ¿Asiento? Señora, véngase usted acá, que se puede sentar. Ahhh, espere, hablaba de afirmar. Pues sí, afirmo, la revelación de que lo que sé, de momento, la callo, pero la disfruto tanto como el que más.
Y esto es una moneda con dos caras. Para que en ella leas, por un lado, tú, la cara de cara sonriente, que siempre, y sin utilizar las palabras siempre ni jamás, tendré claro que estás a un lado del sofá. Y al otro lado, a esa cruz que más bien es un símbolo distante, un retrato de algo lejano que aún está por visitar, ¿qué decir? Pues que la fortuna siempre cae del lado del que lanza la moneda al aire.
Caiga cara, o caiga cruz, lo importante es saber, lo importante al final, es la verdad.