1 de febrero de 2013

Agotado pero no derrotado

Sin dormir, por qué será...¿agotado? Un poco, sólo un poco, nada más. ¿Y mañana? Mañana todo se andará.
No me olvido, aunque llegue un poco tarde, casi en el tiempo de descuento de un día más, pero ya sabes, un día cuya noche seguro que no olvidarás.
¿Qué decir? Con todo lo que hablamos ya, pues que es el final del principio, que fue otro escalón más, que ahora es más sencillo, que ahora es más natural. Que me apetece videollamarte, y que la semana que viene esperamos que se vuelva a repetir. ¿Verdad?
Bueno, al menos eso quiero yo, esa es mi decisión, ahora eres tú la que tiene que acertar a ver si, quizás, sonriente, como quién no quiere la cosa, el marco de la puerta queda atrás y bueno...conocernos sea el primer paso para conocernos aún más.
Mientras tanto, me voy a descansar, me lo he ganado, creo. ¿Cuándo me contestarás?

Calíope

Mira, palabra a palabra, va a ser muy breve, apenas un pinchazo. ¿Vale?
A ver, cara de tomate avergonzado, dedos encogidos de asustado y espalda encogida. Tar-ta-ta-mudean mis tobillos. Me vas a hacer tropezar.
Ver-te. Dos sílabas, un mundo, la complicación intrínseca de lo mucho que supone. Hablar, reir, maquinar, ¿almorzar quizás? Escuchar música, intentar bailar. Busca verbos, que nos pondremos a probar.
¿Y luego? De noche al sofá. Hazlo fácil, ríete con la sencillez de un crío que escucha por primera vez como su madre escucha como dice "papá". Ves que cosa tan sencilla...pues más grande, más maravillosa resulta si la escuchas lo suficientemente cerca.
¿Dormir? No, no, amiga, ya no me hace falta dormir para soñar. Mejor soñar despierto, mejor dedos enredando el pelo. ¿Apetece? Venga, reconócelo. Una parte de ti quiere gritar sí con total sinceridad.
Pues eso. Hoy certeza, mañana, quizás.