16 de noviembre de 2012

Anni

Existen infinidad de motivos para seguir escribiendo, sigo teniendo las mismas ganas que el mismo día de sorprender, de transmitir, de dejar sin respiración. Y sigo queriendo hacerlo sabiendo que hay una persona al otro lado de la pantalla, o dos, o tres como mucho ¡qué me importa a mí! Que siempre he sido el último de la fila...
Yo quiero vivir con ritmo trepidante, pero improvisando; quiero sufrir de arañazos, pero de arañazos por pelear contigo en el cesped, tonteando, como siempre, como nunca ha pasado... Que quiero gritar, quiero romper un cristal, cortarme, viajar a toda velocidad camino de la desesperante sangre. Quiero estar jodidamente vivo, peligrosamente cerca de la luz del final del tunel.
No sé si lo entiendes, por momentos pienso que sí, que lo haces a la perfección, que entiendes lo que digo mucho mejor que yo mismo, por momentos me asfixio y me ahogo ante el panorama de estar hablando solo. Pero siempre me levanto, faltaría más.
Y volverá a ponerse el Sol, y pasaremos miedo sin Luna, y lo mejor, lo mejor de todo, ¿sabes qué es?
Sí, efectivamente, que nos volveremos a leer.
Buscando un motivo, incluso desconocido, buscando un "anni".

14 de noviembre de 2012

Mírate

Anoche, y te miras, un espejo, que desordenado tienes el cuarto, ¿cómo habrá terminado así? La almohada mojada, el armario abierto, un puñado de ropa en la cama, y una duda sonriente. ¿Qué me pongo? Ay por dios...
Y te espero, y te miro, desde el umbral de la puerta, y me callo, no te aviso, sólo sonrío, eres como eres, ¿para qué voy a discutir? Elijas lo que elijas vas a elegir bien.
Y no se para el tiempo, y no se va los nervios, y no sabes muy bien por qué no puedes decidir. Y es tan tierno, y eres tan dulce, que me tengo que reir.
Y te asusto, y me vuelvo a reir de tu susto. Y te acercas, y me pegas, y me pinchas, y me mandas al salón, y te advierto una una cosa...
-Vamos tarde, princesa, ponte lo que quieras, lo primero que elijas, pero por favor, ten una cosa clara, desde tu vista del espejo  no se ven, pero yo veo tus alas de ángel como la primera vez. No las pierdas, no te las quites, no permitas que nadie te las arranque, no otra vez. Porque con ellas vamos lejos, con ellas eres cielo y un sueño a la vez.