6 de junio de 2012

Paso a paso

Lo guapísima que es una chica es directamente proporcional a las ganas que tenga el chico de verla sonreir...
Pasan un par de días y yo cuando te veo andas más cerca de ser un ángel que una chica corriente, porque  aunque es imposible que se me olviden tus ojos, me parece que no puedo vivir sin ellos...
Uno de mis pasatiempos preferidos es tumbarme en el sofá sin ti y pararme a pensar en encontrar una palabra que te describa, que sea capaz de ponerse delante tuya y sea como un espejo, y se pasan las horas, y no la encuentro, y eso te hace más especial que cualquier vestido corto o cualquier foto retocada.
Algunas no lo entienden, ningún chico lo entenderá, pero saber que existe gente como tú es lo que hace que el sol salga por la mañana, al menos para algunos.
Pero es que da igual, dar vueltas o comentar mil tonterías, al final todo se reduce a lo mismo, ¿que si te quiero? ¿que si me gustas?
No te voy a decir que si, prefiero acercarme a ti, hacer como que te beso, pasarme los labios, llegar a tu oreja y darte un pequeño mordisco, ¿lo has oído? es el ruido que hace el decirte que me tienes loco...

5 de junio de 2012

Calor

Es cuestión de confianza, y de tener un poco de imaginación.
Yo quiero simplemente sentarme, cómodamente, apagar la luz, que entre por la ventana lo justo para ver los ojos, y poco más...bueno, sinceramente, quiero ver un poquito más de las sombras, todo lo que seas tú querré verlo.
Una vez así, te quiero en el salón, pasando calor, que te acerques a mi, que me escuches decirte lo mucho que me gustas, y que te sonrías, le eches maldad y hagas como que me besas...pero te me vuelves a alejar.
Verte alejarte, mover las caderas, no sé si lo haces con maldad o simplemente es naturaleza, pero ¡madre mía! mi corazón va a estallar.
Y frente a mi te quedas mirando, como esperándome a parpadear, y se me escapa el parpadeo, y te empiezas a mover, tus manos van a tu camisa, que antes de resistirse, acaba en el suelo.
¡Dios, que sufrimiento celestial!
Imagino que ahora tu falda debe molestarte, y tú me lees el pensamiento, porque te la empiezas a bajar, y cuando acaba en tus tobillos, bendita suerte la mía, empiezo a ver que eres de verdad.
No sé cómo aguantas la tensión, porque yo voy a destrozar el sofá, y más cuando escucho ¡click! ¿qué te acabas de quitar? Me lo imagino, abro de nuevo los ojos y flipo, y ya...
Otros ojos no van a mirar, te chiflo, te sonrojas, te alegras de que Dios exista (si alguien te ve creerá en él) y te acercas lentamente, pero sin parar, paraliza el momento en el aire, instantes antes de quitarme el aire, se me escapa una tontería, una niñez propia de los nervios...
¡¿me dejas quitártelas yo?te prometo que no usaré las manos...!