9 de agosto de 2011

Las que a mí me gustan

Las niñas que a mí me gustan usan tanto colorete como para que yo tenga que acercarme a pocos centímetros para notarlo.
Las chicas que a mí me vuelven loco no dejan un instante quieto a su loco pelo, son así, desmedidamente divertidas.
Esas pequeñas tienen los ojos bonitos independientemente de su color o tamaño, independientemente de que tengan o no gafas, a mí de sus ojos lo que me gusta es verme reflejado en ellos día si y día también.
Me gustan las niñas que no quieren ser abrazadas porque así el abrazo es más sentido, me gustan también las que tienen miedo a que las cojan de la mano, porque así nunca nos soltaremos cuando echemos a volar.
Las princesas que a mí me gustan han salido de cuentos de hadas, y han tropezado en la vida real, y si algo me han enseñado es a no rendirme nunca, a que si lo intentamos, la vida puede ser como las películas esas de bonito final, una historia para recordar.
No quiero otra cosa de ellas que no sean mordiscos, pellizcos y pisotones, todos inocentes, todos divertidos, todos excusas tontas para verlas reir, porque si de una chica no te enamora su sonrisa, es que no estás enamorado de ella.
Por favor, sonríeme, hazte la loca, porque este loco no entiende su vida sin esa loca.

5 de agosto de 2011

Pretextos

Ando buscando un pretexto para enrabietarme, para atacar y desnudarme, para abrir bien fuerte mis ojos y sentirme desbocado. Pretexto que me sirva de justificación para explotar.
Porque explotar a gritos, sintiéndome al fin liberado, teniéndote cara a cara y sin miedo a nada es lo que quiero ahora, lo que busco desde este estado de semi-inconsciencia en que estoy tumbado en mi cama.
Correr a por tí, y sentir que puedo romper con todo si me lo propongo, que puedo ser tan destructivo como afable, tan desmedido como suave, sentir que no tengo porque limitarme a sentir, que puedo también actuar, y golpear, y tiritar cuando no tenga frío, y arañarme a mí mismo si no encuentro escapatoria.
La clásica carrera sin frenos hacia el pozo sin fondo donde todo lo que diga reverberará y te matará, y estallaremos, y romperemos a llorar. Esa es la carrera que quiero ya terminar.
Porque me apetece decir tacos, y romperme la camiseta literalmente, y dejar de ser un remilgado y un consciente.
Por favor, que lo único que ando buscando es un pretexto para ser un inconsciente, ¿tan difícil es?
Pues si, porque resulta que no sólo se siente ira...también se siente que la vida está ahí por y para disfrutar