6 de diciembre de 2010

Alcanzo a suponer...

Alcanzo a suponer instantes sin respirar bajo un agua que daría la tonalidad perfecta a la fotografía más dulce...aquella en que somos gotas de agua tratando de llegar más y más arriba, cuando las demás caen...
Alcanzo a encontrar constantes escapatorias, constantes salidas, marchas atrás, rectificaciones, y bueno, mil y una excusas, mil de ellas nulas, y la última...de verás que no vale nada, pero a mí me está matando...
Alcanzo a creer, creer en que todo aquello que tanto tiempo llevo vislumbrando es creible, creer en que la lógica está de más, en que podría asaltarte, en ser duda confirmada para tí...
Alcanzo a soñar que el final es la muerte y no la pena, que el final es la más eterna amistad y no el supuesto odio, alcanzo a tanto que constantemente desgarro las yemas de mis dedos arrastrado por mis sueños...
Alcanzo a gritar suavemente las más cruentas palabras, ese ADIÓS que jamás sería capaz de repetir para desear poner un final...
Estoy fuera del tiempo en que deberían salir las cosas bien, y sin embargo, todavía me quedan ganas de pelearme constantemente contigo, todavía me quedan ganas de ser titiritero...espera no, todavía menos querría ser...
Por simplificar, por reducir, por volver pequeño, por tantas buenas voluntades, se  partió la cuerda que me ataba a la mala vida... bendita fue esta mientras duró, pero ahora...
Tantas y tantas veces me negué...
Espera, espera, elegiré las últimas palabras...
Alcanzo a soñar, soñar con qué, con ser otro sin perder el sabor, con ser tú sin perder los principios, con ser nosotros sin olvidarnos del pasado, con ser ellos sin suponer lo que vean, con ser FELIZ, feliz más allá de toda duda, por encima de la ruina, por debajo de la maldad, por encima de la locura!!!!!

5 de diciembre de 2010

De cera...

Tenía por corazón un sol enorme, un pequeño astro cuya luz se escapaba a cada sonrisa... era calor y vida lo que se desprendía de cada uno de los parpadeos que acompañaban a sus carcajadas...
Jamás corrí, era valiente, era insensata, estaba fuera de la ley, dibujaba fatal cosas preciosas, nunca aprendió a rimar, quizás porque su vida simplemente, siempre aparecía descuadrada, pero era para ella un placer ser quién era...al menos, estaba viva, creía...
Era de cera, y a cada instante de vida, de alegría, de felicidad (son la misma cosa) que regalaba, su cuerpo se desvanecía, caía lentamente, cuando más feliz era, cuando mayor era su sonrisa, más se alejaba de la vida, más se acercaba a su final, pero...
¿Acaso acaba la vida cuando la cera se derrite? Acaso no son los sentimientos los que humanizan... el mundo parecía volverse loco a cada vuelta del camino, era un constante final eternamente alargado, era una felicidad esbozada en un suelo demasiado frío, era el principio del final, era el final del principio, era el reloj atascado en las nueve y un minuto... que fortuna ser capaz de dar la vida a cada momento por hacersela más llevadera a los demás, y darse cuenta de que todo lo que recibía compensaba sobradamente cualquier dolor de cabeza, cualquier egoísmo, cualquier mal...
Y terminó cuando ella quiso, y en ese momento en que decidió decir adiós, en que dejó que su corazón se apagase, se apagaron las luces, y el cielo se tiño de negro miedo, pero él vió otra cosa, era oscura paz, era el comienzo de un nuevo final, era el momento de empezar a volar, dejando atrás lo demás, era el momento del alma...al fin...